viernes, 2 de octubre de 2009

ESLABONES QUE ATAN...


( Taty Cascada )

Y son sus manos, sus pálidas bellas manos,
una aventura, una pintura a mis ojos develada.
Su risa, su esplendida y pública notoria sonrisa,
un escenario para mis sueños futuros y eternos.
Sus labios, carnes de consistencia mórbida,
que derraman con sutileza, una cálida brisa.

Son sus ojos, mis faroles en la oscuridad,
mi luz en las noches de gélido invierno.
Su mirada, aguda, felina, inquieta mirada,
mi condena, mi temple en la tempestad.
Sus cabellos, oscuros como el infértil grano,
juegan en su frente, amplia y despejada.

Su voz, un susurro sutil que me enardece,
me demencia los cinco sentidos, me perturba.
Sus hombros, el descanso a mis días de sollozos,
el remanso de sus arenas, que tanto me apetece,
Su cuerpo, el calor que me enloquece y conturba,
mi cabaña, mi paz, mi desvelo, mis tiernos brazos.

Y es todo su amado rostro, mi loca desventura,
mi sed, mi hambre, mi necesidad imperiosa.
Y es todo su cuerpo mi angustiante tortura,
mi alimento, mi bebida, mi fruta dulce, jugosa.

Y es todo su ser, mi locura y ventura.