miércoles, 8 de julio de 2009

ONCE RAZONES




Once rayos de sol en las piedras,
vientre de lunas etéreas y pálidas,
brazos, manos, dedos rumorosos.
Once portales de hiedras,
rocas y piedras fundidas,
por el vaho de alientos fogosos.

Once danzas de hierbas olorosas,
violentos ardores desplegados,
con cardos y rocas, volcanizados.
Once temblores de rosas,
conmovidos los labios, turbados
en cada espina, esclavizados.

Once juguetonas espigas de trigo,
se mecen al compás de las palabras,
se retuercen rabiosas si muda el viento.
Once granos de uva de fuego,
cuajan su sabor en las sombras,
en mi labio, a barlovento y sotavento.

Once frutos de árboles encendidos,
guijarros conteniendo las fuerzas,
a hurtadillas, esperando los sutiles bocados.
Once ramajes de cirios encendidos,
iluminando mieses de esperanzas,
bermejos atardeceres, despiadados.