sábado, 19 de septiembre de 2009

SENTIRES


( Taty Cascada )

Saeta mortífera, dardo de dulzores señalado,
rayo fulminante, hechizo de luz consumado.
Ribera inquieta de vigorosos ríos caudalosos,
sembrado de mieses, trigo y fruto maduro.
Sortilegio de la tierra que ha enmudecido,
bajo los estremecimientos de mis huesos.

Alimento, bebido y razón de mis ansiedades,
lengua de verdor en los paisajes visibles.
Tierra que lame el agua del río caudaloso,
comarca cierta que exprime soledades.
Mejillas rojizas, nido de pajares amables,
umbral que atrapa con un destino venturoso.

Derrota afligida de las tensas lágrimas,
carnes trémulas, cabellos libres en el viento.
Dulce, armoniosa melodía que entonan las aves,
latigazo de fuego, que prende al corazón en llamas.
Dulces dátiles y frutos prohibidos de sustento,
pies desnudos, torso y manos cálidas y suaves.

Enajenada mirada, desvanecido sufrimiento,
fuente que se bebe, ávida, anhelante, turbada.
Palpito del talle que robustece mi nutridor pecho,
embobado, laxo, el agudo y grave pensamiento.
Brasas, leños, maderos, carbónica la mirada,
aguijón presto, destello certero, raudo al acecho.

Salvaje, primitiva, nativa, traviesa condena,
labios que fluyen mieles y reparten sus sabores.
Hierba olorosa, fresca matinal, frutos nacientes,
delicado desliz de la pudorosa errática luna.
Fuego, lumbre, ciegos y enajenados resplandores,
pan y vino, éxtasis de cuerpos desnudos y silentes.

Así siento el amor, así se expande por mis venas,
de ésta forma me atrapa con sus imaginarias cadenas.